jueves, 17 de enero de 2013

ALVARO PORTALES: “En el Perú, el humor siempre discrimina, es racista y homofóbico”

Interesante entrevista a uno de los humoristas gráficos más populares y de vasta -y variada- producción que se publicó en Diario16 el jueves 17 .

 No se ha enlistado ni a la izquierda ni a la derecha. No le interesan los partidos políticos. Álvaro Portales, humorista gráfico, limeño, pronto cumplirá 40 años, y aquella ira explosiva que lo llevó a ganar cierto renombre en un país donde pocos consumen caricaturas se mantiene intacta en el papel. Ya no es aquel joven que en los ochenta quería cambiar el mundo a punta de caricaturas cargadas de ilusión. Ahora es un hombre sosegado que pretende caminar contrario al sistema, sabiendo –a su pesar– que los antisistema terminan formando parte, quieran o no, de lo que tanto critican.

-Te iniciaste en el Chesu con solo 20 años.


Tuve siempre una inquietud por las historietas. Primero me sentía motivado como lector, hacía historietas personales en casa y trataba de mandar trabajos para revistas y fanzines. Luego me involucré con la gente del Chesu, que hacía humor chabacano. Quería saber qué había además de toda esa chabacanería y vulgaridad, y descubrí un universo en el que podía utilizar recursos creativos en lugar de exacerbar prejuicios.

-Claro, no son pocos los humoristas que caen en lugares comunes, como hacer reír por el color, el peso, hasta la clase social de una persona…

Ese es un ejercicio barato, es una costumbre. El humor acá siempre ha tenido esa cosa vaga de marcar estereotipos, fabricar prejuicios. Se ha basado en discriminar, ser sexista, racista y homofóbico.

-¿Pensaste que ibas a estar tanto tiempo trabajando como caricaturista en la sección “La calle está dura” del Trome?

No, lo tomo como una cosa ligera, nunca había durado tanto tiempo en un trabajo como en este. Yo entendí que lo que ellos querían era un caricaturista que narre el día a día y de esa manera nace “La calle está dura”. Hace unos años se me dio la oportunidad de participar en el suplemento de humor “El otorongo” del diario Perú 21, y me brindó la oportunidad de observar temas serios. De ahí en adelante, he intentado seguir una línea de lo que yo quiero para mi trabajo.

-En el Trome nunca te censuraron, cosa que sí pasó en Perú 21.

Eso sucedió por el cambio de director. A la segunda semana de que ingresara este tipo (Fritz Du Bois), ya me estaba citando para decirme cómo debía hacer mi trabajo.

-¿Qué te dijo?

Quería que le presente bocetos y él vería si los aprobaba o no, para que yo no tenga la “incomodidad” de dibujar por gusto. Lo acostumbrado es que termine mi trabajo, lo envíe, y el director lo vea y lo publique. Lo que más risa me da es que no le apenaba censurarme, sino que trabaje por gusto. Entre las cosas que me dijeron, no querían que toque a Alan García, el presidente de ese entonces.

-Justamente es uno de los personajes que más te gusta dibujar.

Toda la clase política es monstruosa, carece de vinculación a la armonía. Tenemos políticos horribles. Entonces, hemos visto cómo Alan, en su último gobierno, se ha deformado terriblemente. Dibujarlo era una masturbación.

-Tuviste un libro en el que realizaban caricaturas respecto al suicidio. ¿Te parece atractiva la idea de suicidarte?

Lo de los suicidios es un libro que publiqué hace un tiempo. Si tú me preguntas del suicidio, yo estoy a favor. Es más, yo podría ser una persona que más adelante, si veo que mis condiciones de vida se deterioran o se me hace insoportable vivir, me suicidaría. Es el único momento en que podemos ejercer nuestra libertad de manera pura, sin rendirle cuentas a nadie.

-Dices que nadie gana haciendo historietas, pero, de hecho, vives bastante bien.

Bueno, autogestionándose, en un país donde no se consume historietas ni humor, uno debe darse cuenta de a qué aspira. Lo que gano me sirve para comer y para comprarme discos, que es lo único que quiero. No me importa comprarme un carro. Si yo quisiera tener una tarjeta de crédito y vivir como rico, te diría que es una profesión de mierda. Si tu preocupación es tener cosas, con esta profesión sí te sentirías miserable.

-No tienes hijos.

No, ni quiero tenerlos. Si los tuviese, quizá tendría otra perspectiva de la vida.

- Estás en esa edad en que te das cuenta de que las cosas no van a cambiar a menos que camines al ritmo de los que gobiernan.

A mí me agotó la última campaña presidencial. Yo no abracé ninguna filiación política, nunca comulgué con Humala, nunca. Mi fin era derrotar a Fujimori. Luego de la campaña, dejé de ver ciertos temas con optimismo. Pero, ¿qué hago? ¿Criticarlos? ¿Hacer hígado? Lo práctico es sentarme a ver cómo se queman las cosas. Y eso hago ahora.

Milagros Olivera

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